domingo, 25 de mayo de 2008

Soberanía



Podemos decir que la soberanía es una cualidad del poder político merced a la cual este se halla por encima de cualquier otro. Equivale a un derecho de mando, y su principal característica es la producción de leyes, cuya observancia en la sociedad puede imponerse por la fuerza.
El soberano es aquella persona a la que le es otorgada en un principio su titularidad. Esto ha ido variando hasta llegar a la expresión del poder político institucionalizado, el estado.

La fundamentación del origen de la soberanía tiene diversas vertientes y puntos de vista. Para Hobbes existen dos formas de llegar a este poder:
1) el institucional o fundamental: los hombres por su racional o libre voluntad ponen fin a la guerra o competencia externas a todos contra todos, se entregan a un poder que los defienda contra todas las ofensas asegurando la paz.
2) el adquisitorio o de acatamiento: los hombres aceptan someterse a quien ya detenta el poder, a quien se apodera de él como vencedor, con la confianza de que el detentador del poder por adquisición actué como si hubiese sido instituido.
Hobbes dice: el poder soberano acaba con la desventura a la que la condición natural conduce al hombre, la existencia de este único poder dará sentido a la justicia, es este el que puede determinar qué es lo que corresponde como derecho a los hombres. No es pues que el soberano acabe con el derecho que tiene todo hombre a todo si utiliza esta fuerza capaz de establecer mandos respaldados en penas y castigos para que los hombres actúen conforme a las normas de paz y seguridad auto preservativas. La ley de la naturaleza se orienta hacia la necesidad de establecimiento de este poder, mas esta ley no la entiende.

Para Hobbes era claro el papel del soberano, una sociedad basada en relaciones globales de intercambio, circulación y de modalidad económica, no puede existir ni desarrollarse sin la protección que solo puede ofrecer al supremo poder coactivo del soberano sea en este en hombre o una asamblea de hombred, a través del mando político que contiene la ley o que expresa la autoridad y que es dispuesta para ser obedecidos por todos. Por el contrario, la autoridad suprema no está sometida al derecho natural o divino, ni al derecho común.

El concepto de soberanía es pues, el de quien la detenta, la ejerce independientemente de cualquier condición personal o temporal, es el supremo absoluto o perpetuo, antes de todo acto de creación o de aceptación del poder político del soberano como poder absoluto es indivisible. Pues este se debe mantener sin dividir, compartir, se deben controlar a plenitud e inmediatamente todos los derechos del estado. Hobbes desarrolla la idea de pacto o contrato, pero en una realidad política diferente a la del continente y para otros fines históricos.

Al buscar e la sociedad el origen del poder, empiezan a aparecer la teorías de la soberanía popular y de la soberanía nacional, para las que el pueblo no constituye una suma de individuos dispersos, sino un cuerpo que integra un ente superior, denominando nación. Las modernas constituciones democráticas suelen proclamar al pueblo titular de la soberanía nacional.

Para Rousseau: la soberanía pertenece naturalmente al pueblo, el que no puede renunciar a ella ni transmitirla a ninguna forma de sociedad o persona sólo puede delegar su ejercicio contracturalmente. También Rousseau se basa en un contrato social donde el soberano-rey y la voluntad general, abstracta, desintencionada y desinteresada de las normas jurídicas reemplazan a la voluntad particular concreta e interesada de un individuo, de un grupo o una casta.

El único poder libre y supremo es el del soberano, éste es independiente no sólo de los poderes inferiores, sino de cualquier poder individual; el pueblo es el soberano, no en sí mismo sino en cuanto voluntad general. El todo (el poder público) como instrumento del poder soberano del pueblo es, en esa condición, sólo un delegado al que la voluntad general puede retirar las facultades que él le otorga o si es sólo el caso, también modificarlas.
El poder político del soberano, no puede ser representado por ninguna persona o ente colectivo autónomo. Rousseau dice que tiene que haber un comité que administre el poder soberano del pueblo. El pueblo que contiene en sí y objetivamente la voluntad general continúa siendo poseedor y único titular del poder social que crea y da forma al gobierno.
Para Rousseau, por tanto, la soberanía debía ser expresión indelegable y indivisible de poder político, no limitadas por determinados fines, por que su existencia era el fin en sí misma. La condición para la existencia de la soberanía como atributo político de la voluntad general era, pues, que siempre expresarse los bienes e intereses públicos y comunes del pueblo.
En otras palabras, la soberanía es el ejercicio de la voluntad general y esta soberanía nunca es enajenable, perceptible o divisible. El pueblo es el amo y señor, los que lo gobiernan son sus servidores. Este es el principio y fin de toda esta organización política. El pueblo es su propio legislador y juez.
Las modernas constituciones democráticas suelen proclamar al pueblo titular de la soberanía nacional. Después del tratado de Westfalia (que afirmó la igualdad jurídica de todos los estados y atribuyó a todos ellos una igual soberanía). Comenzó a configurarse una comunidad internacional, integrada por estados soberanos, cuyas obligaciones no menoscaban su plena y total soberanía. Este concepto ha variado en función de la existencia de comunidades internacionales que disponen de los poderes soberanos en determinados ámbitos, a causa de que los estados que las integran han cedido parte de su soberanía a esa comunidad internacional.
Silvio Del Cull
Romina Gardinali
Enzo Varela
Profesorados en Historia y Geografía

3 comentarios:

Liliana dijo...

Según Rousseau, el pueblo es el sujeto político que ejerce la soberanía. Al respecto, ¿qué diferencia hay entre “pueblo”, “nación” y “ciudadanía” como sujeto de la soberanía?

Liliana dijo...

El pueblo es algo que tiene que ver con lo uno y tiene una voluntad única. La multitud es inherente al estado de la naturaleza, aquello que precede la institución del cuerpo político que huye de la unidad política, no obedece, no consigue jamás el estatus de cuerpo político porque nunca transfiere los propios derechos naturales al soberano.
La multitud no se contrapone al uno, sino que necesita una forma de unidad, pero esta unión no la da el estado, sino el lenguaje, el intelecto, las facultades comunes del género humano. Los muchos deben ser pensados como individuación de lo común compartido.

La idea de nación, en cambio, en Occidente deriva de las tradiciones del pensamiento político y del lenguaje literario. No hay Nación en sentido estricto, tiene dos sentidos:
1- la nación política, en el ámbito jurídico-político, es el sujeto político en el que reside la soberanía constituyente de un Estado;
2- la nación cultural, concepto socio-ideológico más subjetivo y ambiguo que el anterior, se puede definir como una comunidad humana con ciertas características culturales comunes a las que dota de un sentido ético-político.

La ciudadanía es un tipo de relación doble: de la comunidad y del ciudadano hacia la comunidad. Pero también es verdad que solo pueda exigirse a un ciudadano que asuma todas las responsabilidades cuando la comunidad política ha demostrado claramente que le reconoce como miembro suyo, como alguien perteneciente a ella. En ese caso, ejerce su soberanìa.

Nicolas Iriarte

natalia romero dijo...

Soberanía

La soberanía es considerada como una cualidad del poder político, que se halla por encima de cualquier otro. El soberano es aquella persona a la que se le otorga su titularidad, condición que fue variando hasta llegar a la constitución del Estado.
Para Hobbes existen dos formas de llegar a la soberanía: institucional o fundamental (los hombres se entregan a un poder que lo defiende ante las ofensas, asegurando la paz), y la adquisición o acatamiento (en el cual los hombres aceptan someterse a quien ya posee el poder, confiando en que este actué y gobierne, como si hubiese sido elegido). Hobbes manifiesta que la existencia de este poder dará sentido a la justicia determinando los derechos de los hombres. La ley de naturaleza se orientara a la necesidad de establecimiento de este poder.
Para Hobbes, el papel del soberano, se basara en relaciones de intercambio, circulación y modalidad económica, a través del mando político que posee la ley o que expresa la autoridad y que es creada para que todos la cumplan.
El concepto de soberanía es, el de quien la ejerce independientemente de cualquier condición personal o temporal.
Buscando dentro de la sociedad el origen del poder, aparecen las teorías de soberanía popular y soberanía nacional, para las que el pueblo constituye una nación.
Para Rousseau, la soberanía pertenece naturalmente al pueblo. Este se basa en un Contrato Social, donde el soberano-rey y la voluntad general, abstracta y desinteresada de las normas jurídicas, reemplazan a la voluntad particular, concreta e interesada de un individuo o de un grupo social.El poder político del soberano, no puede ser reemplazado por ninguna persona o ente autónomo, ya que el pueblo es el único poseedor y titular del poder social que crea y da forma al gobierno. Para que sea posible la soberania, se deben priorizar siempre los bienes e intereses públicos y comunes del pueblo, al igual que el rol que desempeña el Estado. La soberanía manifiesta que el pueblo es el amo y señor, los que gobiernan son solo sus servidores, pueblo titular de la soberanía nacional, expresando la voluntad general.