viernes, 31 de octubre de 2008

Salud, Alimentación y Drogas

El abordaje de trabajo sobre salud, alimentación y drogas, en relación con la propuesta de Construcción de Ciudadanía implica necesariamente considerar la complejidad social en la cual se definen los subámbitos en relación con los tres conceptos estructurantes de la materia.
El proceso de trabajo planteado para este ámbito busca que los y las estudiantes puedan generar
conductas autónomas en relación con el cuidado de la salud individual y comunitaria, construyendo conocimientos a partir de los aportes tanto de los conocimientos validados científicamente como de sus propios saberes, opiniones sobre su realidad y potencial creativo. Por lo mismo, en esta materia no se tratará de abordar las temáticas de salud, alimentación o drogas partiendo de culpar a los sujetos por sus conductas "no sanas", sino a partir de la construcción de conocimientos que permitan comprender las causas principales de los problemas salud, promoviendo la toma de decisiones hacia conductas saludables, tanto desde una perspectiva individual (del sujeto como individuo) como desde una perspectiva social y solidaria (el sujeto como miembro de una comunidad).
Para generar estas conductas autónomas en relación con el cuidado de la salud, además de la construcción de conocimientos será indispensable trabajar generando compromiso para la solución de los problemas propios y de la comunidad, porque la búsqueda de soluciones a los problemas cotidianos parte de un aprender a hacer, cuando el sujeto participa y se apropia de la realidad para transformarla.
El desafío de orientar la construcción de una ciudadanía en salud exige el esfuerzo de abordar la complejidad de una realidad, que incluye lo cultural y lo social, pero también lo político y lo económico. Un aporte para pensar esa complejidad es asumir una doble mirada. Por un lado la de las relaciones de fuerza en constante interjuego, que desencadenan los procesos sociales, políticos y económicos a través de los cuales se van construyendo las representaciones sociales en el campo de la salud, y la configuración de los sistemas de salud en la cultura. Y por otro, la de los sujetos, individuales y colectivos –actores sociales– que, expresando diferentes intereses –coincidentes, complementarios ó antagónicos–, y con cuotas de poder desigual, dinamizan y a la vez configuran las características de ese campo de fuerzas en conflicto.
Lo anterior significa que al hablar de salud y de ciudadanía se está aludiendo a procesos en construcción, y que dichos procesos se caracterizan por ser sociales e históricos. La posición que ocupe y/o asuma el sujeto ante la realidad, dará cuenta de su cuota de salud o enfermedad, estrechamente relacionada con su posibilidad de desarrollar o no, una ciudadanía activa y responsable en salud.

Acercándonos a un concepto de salud.
En una encuesta realizada en una capacitación de Educación Popular en Salud durante 2006 organizado por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires a partir de la pregunta "¿qué entiende por salud?" surgieron las siguientes respuestas:
"La salud es tener calidad de vida: alimentación, educación, vivienda digna"
"Tener trabajo. Cuando falta el trabajo, falta la salud".
"Tiene que ver con lo biológico, lo social y lo psicológico".
"Para que haya salud tiene que haber igualdad y las personas tienen que poder vivir con dignidad".
"Con autoestima".
"La discriminación y la exclusión es NO salud"
"La recreación es importante para la salud".
"El medio ambiente tiene que ser sano"
"La responsabilidad, las ganas, la voluntad para hacer es salud"
"La resignación, no defendernos, es NO salud".
"El hospital es para esperar la muerte".
"La salud es un primer derecho".
"Tenemos derecho a una buena atención médica"
"¿Qué hacemos nosotros para que los derechos se cumplan?"
Estas respuestas fueron recopiladas entre los/las alumnos del curso, que eran adultos. No obstante, es válido incluirlas en este apartado ya que tenían algo en común con las y los alumnos/as de los primeros años de la secundaria: la mayoría sólo tenía el nivel primario completo. Las respuestas dan cuenta de la necesidad de un análisis crítico de las representaciones y prácticas que se asocian a los procesos de salud – enfermedad, porque de ellas dependerán, en gran medida, las acciones que se puedan desarrollar desde la perspectiva de construcción de una ciudadanía activa en el ámbito de la salud.