lunes, 3 de octubre de 2011

CIENTO DIEZ AÑOS DE HISTORIA DEL SISTEMA EDUCATIVO ARGENTINO






La educación después de Perón: Fondizi, Illia, Teorías del Desarrollo




El gobierno Frondicista ordeno la cuestión docente, impulso la teoría del planeamiento, comenzó la transferencia de las escuelas nacionales a las provincias y le abrió la puerta a la enseñanza privada. En 1958 se promulgo El Estatuto del Docente, comenzaron a funcionar las Juntas De Calificación y Disciplina y se realizaron concursos. Como clausula provisoria del estatuto se duplico el sueldo de los docentes y se creo la comisión permanente de coordinación escolar.



Comenzó la transferencia de escuelas. A las provincias de Chubut, Santiago Del Estero, Corrientes y San Luis pasaron todos los establecimientos dependientes del Consejo Nacional de Educación, quedaban asegurados los derechos de los docentes por la vigencia del estatuto. La transferencia del resto, que debía terminar en 1962 quedo interrumpida por el golpe militar que derroco al gobierno. También se reformaron los planes de educación física, se crearon inspecciones regionales e institutos de formación de profesores en Santa Fe y Mendoza, se avanzo en la educación diferencial al abrirse el Instituto del Mongólico, se fundaron institutos de artes en Azul y Santiago del Estero, se creo el Consejo Nacional de Protección de Menores.



Se construyeron 126 escuelas y se repararon 521. Se crearon 120 colegios secundarios y los institutos del profesorado en Jujuy, La Rioja, San Juan, Lincoln, Azul entre otros para la formación de docentes de nivel medio. Frondizi creo el Consejo Nacional del Desarrollo (CONADE). Se creo el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET), en las escuelas industriales se abrió un primer año de educación vocacional, se dictaron cursos de formación acelerada y se establecieron vinculaciones entre el CONET, la Organización Internacional del Trabajo y UNESCO. La Universidad Obrera Nacional paso a llamarse Universidad Tecnológica. Pero, como en ocasiones anteriores, la vinculación entre educación y trabajo no alcanzo el tronco del sistema educativo. Tuvo una escasa incidencia pese a su importancia en el imaginario desarrollista de la época. Como parte de las políticas desarrollistas se creo el Bachillerato en Sanidad en coordinación con Salud Publica y se realizo el Primer Seminario Latinoamericano de Educación Sanitaria.



El mayor conflicto del periodo fue provocado en 1958 por el ejecutivo al impulsar la Ley Domingorena. Este proyecto, impulsaba la educación privada y dividió a la opinión publica en dos grandes bloques, los que apoyaban la laicidad y estaban en contra de las medidas del gobierno y quienes defendían la libertad de enseñanza que representaban al liberalismo católico. Las banderas de laica y libre enfrentaron a miles de jóvenes, a favor de la enseñanza laica se produjo la mayor manifestación estudiantil y docente de la época. En medio de la crisis el gobierno dicto la legislación educativa necesaria para facilitar el subsidio estatal al sector privado y capacitarlo para expedir títulos habilitantes en el nivel terciario. El poder ejecutivo emitió un decreto reglamentario mediante el cual se creo la Inspección General de Enseñanza Universitaria Privada.



Durante la gestión de Frondizi fueron reconocidas nuevas universidades privadas donde se inscribieron alrededor de 5000 alumnos y se contrataron 1000 profesores. En la educación media privada se aprobaron nuevas orientaciones de bachilleratos: bilingüe, agro técnico y humanístico, y los colegios adquirieron total autonomía respecto de la enseñanza oficial.



Durante el gobierno de la Unión Cívica Radical del Pueblo que comenzó en 1963 a cargo del Arturo Illia, las relaciones entre los docentes y el gobierno comenzaron a mejorar cuando la Cámara Federal Del Trabajo resolvió a favor de los docentes sobre la deuda que el gobierno tenia para con ellos. Se puso en vigencia por primera vez el Estatuto del Docente. Esta situación hizo posible la apertura de un espacio para avanzar en la unificación de la organización gremial docente y para incursionar en innovaciones pedagógicas.



Un nuevo liberalismo laico escolanovista, influido por el psicoanálisis y la psicología social, se desarrollo en jardines de infantes, colonias de vacaciones, campamentos y centros de recreación. También tuvo eco en algunas escuelas públicas donde se realizaron reformas tales como la instauración de la doble escolaridad, y en zonas marginales a través de programas de extensión universitaria.



Durante el periodo de Illia hubo un importante aumento de escuelas, alumnos y docentes en todos los niveles. En esos años en los países cuyo sistema escolar había sido exitoso comenzó a sentirse la demanda sobre la enseñanza media y superior que haría crisis alrededor de 1968. En la Argentina el crecimiento de aquella demanda era efecto de la política educativa peronista que extendió la escolarización a sectores antes excluidos. El gobierno de Illia no realizo ninguna reforma fundamental del sistema, la dictadura de Onganía impuso una modalidad represiva que oculto la situación. Cuando en 1973 asumió la presidencia Campora como candidato del peronismo estallaron demandas acumuladas por los estudiantes, los docentes y la sociedad.



Desde 1955 hasta 1962 se dio el periodo mas prolongado del reformismo universitario. La política se caracterizo por restaurar el cogobierno, la autonomía universitaria y la libertad de cátedra y por promover la producción científica y cultural. Pese a sostener tales principios esta gestión universitaria excluyo a los intelectuales peronistas y a los de izquierda que en esos años se acercaban al peronismo. En 1962 gano las elecciones universitarias El Movimiento Humanista, este no altero el modelo reformista de funcionamiento y continuo hasta la intervención producida por la dictadura de Onganía.







Dictadura y Educación





Tres flagelos asediaron a la educación a partir del Golpe Militar que derroco a Isabel Perón en 1976: la represión dictatorial, el desastre económico social y la política neoliberal. Estos factores sumados produjeron la situación mas grave vivida en cien años de educación publica en argentina, echaron abruptamente del sistema educativo a los nuevos pobres y aumentaron los problemas endémicos, como la deserción escolar y la repitencia. Los síntomas mas graves fueron la reaparición del analfabetismo, un problema ya casi inexistente en el país, y el enorme aumento de la delincuencia infanto-juvenil, que acompaña otro nuevo problema, el de los centenares de chicos de la calle.



El gobierno de Isabel Perón avalo el desarrollo de las corrientes mas retrogradas del partido justicialista e inauguro un periodo de represión en la Argentina. La derecha peronista ataco al Ministerio de Educación del Doctor Jorge Taiana, quien renuncio en 1974. Oscar Ivanissevich fue nombrado en su lugar y volvió así a ocupar el mismo cargo de treinta años atrás.



En la dictadura de 1976 se considero la educación como un campo que había sido especialmente apto para el florecimiento de la “subversión”. Para contrarrestar tal antecedente, supo establecer una profunda coherencia entre la política económico-social, la represión y la educación.



Bruera, Ministro de Educación de la dictadura desde 1976 a 1977, concepción pedagógica articulada entre libertad individual y represión fundamentada en el personalismo. Sostenía que la libertad tiene como precio el previo establecimiento del orden, postulaba una modernización educativa donde primaran el Conductismo y la Tecnocratizacion del Sistema Educativo. Se trataba de modernizar la educación incorporando alta tecnología a una red educacional que estaría centralizada y controlada desde instituciones privadas y organismos estatales. Había una clase media frívola que lo escuchaba y que no prestaba atención a la crueldad de las acciones del régimen, sino que se intereso en las promesas gubernamentales de dar a sus hijos una educación para la libertad y el desarrollo individual.



En el periodo de Bruera se clausuran definitivamente los proyectos educativos democráticos que aun subsistían, Bruera cae debido a que las Fuerzas Armadas exigían un lenguaje más represivo.



En 1977, la Junta Militar aprobaba el Proyecto Nacional que pretendía delinear la educación Argentina “tomando como horizonte temporal en comienzo del siglo XXI”, aunque en verdad revelaba un resurgimiento del más arcaico nacionalismo católico Argentino.



En 1977 asume como Ministro de Educación Juan José Catalán, quien consideraba que la crisis que vivía el país era espiritual, por tal motivo proponía una profunda renovación de nuestros hábitos mentales y una adecuación de nuestras pautas de comportamiento a los valores sustanciales de la cultura occidental y cristiana. Para alcanzar esa meta seria necesario crear un “clima cultural” a través de la enseñanza y los medios de difusión. En octubre del mismo año el Ministerio de Cultura y Educación publico un documento de circulación restringida titulado “Subversión en el Ámbito Educativo”, el documento lleva la firma del Ministro Catalán y sostiene que es necesario incorporar en la educación y la cultura conceptos tales como: guerra, enemigo, subversión e infiltración.



El documento explica que la subversión trataba de establecer nuevos vínculos pedagógicos y que la acción docente era el campo mas propicio para su avance. Por esa razón se debía desplegar la contrainsurgencia en la comunidad educativa, para detener “la agresión total del Marxismo”, que se apoyaba en los docentes, los intelectuales, los medios de comunicación y la acción cultural en general. Las universidades debían ser especialmente atendidas por los programas contrainsurgentes, dado que en ellas se desplegaba la mayor potencialidad de la infiltración Marxista y peronista, vinculada con el reformismo universitario. El documento no deja de señalar que existían docentes que eran “custodios de nuestra soberanía ideológica”, dando como ejemplo a Ottalagano e Ivanissevich.



Aunque catalán pertenecía al régimen la jerarquía eclesiástica prefirió colocar a alguien totalmente propio, fue designado Juan Llerena Amadeo. Este militante de la derecha católica declaro que la educación debería defender los valores tradicionales de la patria, amenazados por el marxismo. La iglesia y la familia tenían un lugar prioritario como agentes de la educación. La cultura grecorromana, la tradición bíblica y los valores de la moral cristiana eran los ejes sobre los que se educaría a un hombre capaz de enfrentar el mundo. Los jóvenes aprenderían a distinguir entre el bien y el mal. En palabras del ministro “Sin Dios ni moral no hay país posible.



El Estado dictatorial argentino fue altamente intervencionista en el sistema educativo. Continúo la descentralización escolar y se transfirieron los establecimientos primarios a las provincias y municipalidades sin los fondos necesarios para su mantenimiento. Se pretendía romper el eje del sistema de educación pública para acelerar la privatización. La prohibición de importación, publicación y venta de libros considerados subversivos que abarcaba una amplia gama de libros entre los que se encontraba El Principito, y los trabajos de María Elena Walsh.



El ataque a las universidades fue frontal. Arancelamiento, cupos, exámenes de ingreso altamente selectivos, así como el proyecto de eliminación de las universidades del interior, que comenzó con el cierre de la de Lujan.



Llerena Amadeo fue un precursor del neoliberalismo. La combinación entre el autoritarismo de Estado, el tratamiento de la educación como un criterio de costo beneficio y una versión oscurantista de la Doctrina Social de la Iglesia, junto a la privatización de la enseñanza, la desestructuración de la educación pública, la iniciación de arancelamiento, la supresión de las rentas propias de la educación, la introducción disfrazada de la enseñanza religiosa en las escuelas y la censura en la cultura, conformo a las mentalidades mas arcaicas, pero disipo cualquier fantasía de consenso por parte de los sectores medios progresistas.



Al ser sustituido Videla por Viola, también lo es el ministro de educación, Burundarena, quien sustituye a Llerena Amadeo, intento dar una orientación mas tecnocrático-industrialista a los programas educativos. El ministerio quedo en una posición ridícula, dada la desindustrialización de la cual el país había sido objeto. Se intento importar de Alemania el “sistema dual”, que facilitaba los mecanismos administrativos para que los programas de capacitación fueran una bolsa de mano de obra barata.



Las diferencias que existieron entre las distintas gestiones de la dictadura tienen varias explicaciones. Algunas son de carácter circunstancial y dependen de las luchas internas ministeriales; otras se vinculan a las circunstancias políticas por las cuales atravesaba el gobierno militar. El bloque dominante fue incapaz de restituir la educación tradicionalista. Tampoco pudo articular en forma estable la hipótesis de guerra total contra la subversión con interpretaciones ad hoc de concepciones científicas, como la del psicólogo Antonio Battro sobre Jean Piaget, que llego a ser la didáctica oficial.



En el Congreso Nacional de padres de familia de 1978, el presidente Videla y el monseñor Antonio Plaza coincidían en el papel trascendente que le cabía a la iglesia en materia de educación y alentaban la subsidiariedad del Estado y el incremento de la educación privada. A todo esto el monseñor Antonio Zaspe denunciaba la decadencia del sistema educativo argentino.



En 1978, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos se opuso a todas las modificaciones que la dictadura quería imponer.



La imposición de la materia Formación Moral y Cívica en las escuelas públicas y privadas, levanto la protesta de las comunidades religiosas, que se sintieron atacadas por la orientación católica de sus contenidos.



Otro tema que genero protesta fue el cierre de la Universidad Nacional de Lujan incrementando con esto las protestas estudiantiles en diferentes niveles de la educación contra lo impuesto por el régimen.

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