lunes, 3 de octubre de 2011

CIENTO DIEZ AÑOS DE HISTORIA DEL SISTEMA EDUCATIVO ARGENTINO





Irigoyen y la Reforma Universitaria de 1918




En el año 1899 el Ministro de instrucción pública elevo un proyecto con la firma de Roca para eliminar la educación enciclopedista y dar una orientación práctica y técnica a la enseñanza y mantener colegios nacionales solo en algunas provincias y en la Capital. En el debate en la Cámara de Diputados la oposición encabezada por Carbo sostuvo que se introducía la educación técnica para desviar la ola de ascenso popular hacia la educación superior y defendió el programa de los Colegios Nacionales.



En el año 1905 se presentan una serie de proyectos que no fueron aprobados, y en el caso de ser aprobados luego fueron derogados, creemos importante mencionar el presentado por Carlos Saavedra Lamas, Ministro de Gobierno de Victorino de La Plaza, este proyecto fue elaborado por el pedagogo positivista Víctor Mercante, consistía en un ciclo primario de cuatro años obligatorios, incluía una escuela intermedia de tres años con una orientación cultural general y contenía emocionalmente a los adolescentes, y un nivel secundario de cuatro años de carácter profesional. Fue aprobada en 1914 sin contar con el apoyo de los sectores dirigentes, la U.I.A. tiene preferencia por las escuelas de artes y oficios para obreros, temía que una escuela intermedia formara personas de clase media que no querrían luego trabajar como obreros de baja calificación. La Ley fue derogada por el Congreso apenas iniciado el Gobierno radical de Hipólito Irigoyen.



La educación argentina no podía llegar a un acuerdo sobre el problema de la relación entre educación y trabajo.



La escuela normal de Paraná fue la cuna de los normalistas y Sarmiento eligió a George Stearns (liberal protestante) como primer Director. Luego se incorpora Scalabrini como director de estudios, este en un principio adhirió a las ideas del filósofo espiritualista alemán Karl Krause y luego prefirió el positivismo.



José María Torres le sucede a Stearns, no era positivista sino conservador, e impulso criterios de orden y autoridad. Es probable que esos criterios, siguiendo la formación de los docentes, hayan creado las bases para que el positivismo penetrara en el perfil normalista. Así y todo en las escuelas normales quedó huellas de la pedagogía Krausiana y también penetraran las ideas pedagógicas democráticas de la corriente escolanovista que venían de Europa.



El positivismo pedagógico elaboro modelos dirigidos a ordenar, reprimir, expulsar o promover en la escuela sistemáticamente a la población, alcanzando la mayor correlación posible entre raza, sector social y educación proporcionada por el Estado. Algunos de sus referentes fueron Bunge, Ramos Mejía, Víctor Mercante entre otros.



Quienes adhirieron a la corriente normalizadora creían en la necesidad de la escuela pública, consideraban que la religión católica era el sustento del orden moral, pero adherían al laicismo. Su método es la organización escolar, la participación, la evaluación y la disciplina como nociones que organizaban su práctica, y organizadoras de su identidad. Senet (positivista) escribió distintas obras donde proponía varios tipos de registros, formas de evaluación, selección y clasificación de los alumnos. Víctor Mercante se intereso en hacer clasificaciones escolares siguiendo una moda de Europa y EEUU, haciendo en laboratorios investigaciones experimentales que pretendían organizar grupos escolares perfectamente homogéneos, de los cuales quien no alcanzara el perfil del buen alumno hubiera sido excluido. Este movimiento tiene influencias de Médicos y Sociólogos en cuanto a la higiene dentro de las escuelas.



Los democráticos – radicalizados: es una expresión del antipositivismo, influidos por el Krausismo, se interesaron por las nuevas experiencias pedagógicas Europeas que impulsaban la autogestión y comenzaban a centrar la atención los niños antes que en el docente y su saber. Consideraron a la educación moral como el medio más idóneo para producir una revolución pacifica y al sistema educativo escolarizado como el instrumento adecuado para realizarla.



Su lucha era contra la corrupción y la burocratización, contrarios a cualquier opción elitista. Opuestos a que la educación se convirtiera en una empresa económica o en una forma de manipulación política o económica.



Los docentes socialistas compartían características de los normalizadores y los democráticos-radicalizados. Rechazaban a los criollos y admiraban al proletariado Europeo. Rechazaban el orden conservador y defendían la principalidad del Estado, interesados en el papel de la sociedad civil en el Sistema Educativo Estatal. En las prácticas escolares se asimilaban a los democráticos radicalizados.



Los educadores Anarquistas desde una posición libertaria anti estatista y promovieron la creación de escuelas vinculadas con las organizaciones mutuales, los sindicatos obreros y los grupos anarquistas. Sus escuelas se diferenciaron de las estatales por alguno de los contenidos que transmitían pero no por la organización política interna ni por la metodología. Las vinculaciones de estos educadores con el movimiento anarquista los colocaron entre los perseguidos por el régimen.



Los democráticos-radicalizados, los socialistas y los libertarios interpretaban la Ley 1420 recalcando sus aspectos más democráticos, como su indicación de promover sociedades populares de educación, bibliotecas populares y la intervención de la comunidad a través de los Consejos Escolares.



Al Krausismo se le sumaban otras corrientes espiritualistas Europeas como Schopenhauer, Nietzsche, Bergson, y un grupo de intelectuales Latinoamericano entre los cuales se encuentra el Argentino Alejandro Korn.



Entre los docentes democráticos argentinos se combino la exaltación de la libertad y la opción por la democracia proveniente de los Krausistas, y el aporte del positivismo en cuanto al valor otorgado al pensamiento científico, como resultado tenemos un pensamiento Krauso-positivista.



En la Argentina comienza a gestarse el movimiento de la escuela activa, muy vinculado al nacimiento del sindicalismo docente. En 1912 Julio Barcos y Leonilda Barrancos realizaron una huelga, se dice que es la primera de la historia de la docencia argentina. En 1917 estallo la huelga de maestros en Mendoza, el primer movimiento de fuerza nacional de los docentes y acompañado por el conjunto de la clase obrera, su dirigente fue la pedagoga Florencia Fossati.



Los docentes reclamaban la solución de la problemática educativa en cuanto a la participación en la planificación, gestión y conducción de las políticas educativas, demandan en contra de la burocracia y a favor de una educación nacionalista y democrática.



Con el ascenso al poder en 1916 del Radicalismo se les proporciona a los educadores un marco político para el desarrollo de sus ideas y de sus experiencias, pero no se logra consolidar una propuesta pedagógica acabada ya que el Ministro de Educación Salinas mantuvo una actividad dubitativa entre la Reforma liberal democrática y la reproducción de la normalización.



En 1918 la Universidad de Córdoba era un reservorio de la pedagogía tradicionalista clerical.



El reformismo universitario sintetizo muchas de las ideas pedagógicas desarrolladas por los educadores democráticos en las décadas anteriores. Sus tres banderas fueron: la autoridad universitaria, la libertad de cátedra y el cogobierno. La concepción de una universidad autónoma pero Estatal formaba parte de la idea de un Estado mucho más complejo que el necesario para el país agroexportador.



El movimiento reformista que nació en Córdoba en 1918 se extendió rápidamente por América Latina.







Perón y las Escuelas Técnicas




Al comenzar el gobierno peronista, la docencia estaba cargada de demandas insatisfechas y requería un ordenamiento del campo técnico profesional que alcanzara las reglas del juego entre los docentes y el Estado. Se necesitaba una reglamentación del ejercicio profesional que incluyera el régimen de ingreso a la docencia y la promoción por concurso. Hacia falta legitimar una relación estable y reglamentada entre funciones, status, remuneraciones y cargos en el Sistema Educativo, capacitaciones adquiridas y antigüedad. Se reclamaba la revalorización, recalificación y reubicación de educadores y educandos que estaban en lugares marginales del sistema estatal o fuera de él. Las demandas de los docentes abarcaban también aspectos pedagógicos y políticos educacionales, como la educación de la población en zonas de frontera y de los discapacitados y la capacitación laboral.



La suspensión de la Ley 1420 y la posición antilaicista militante del Ministerio de Educación fueron las cuestiones que mas debilitaron las relaciones de los docentes con el peronismo.



A comienzos de 1950 muchos docentes reaccionaron contra la demanda de adhesión partidaria por parte del justicialismo. Aumentaron las cesantías por razones politicas, y el enfrentamiento de los maestros y profesores con el gobierno tuvo un ritmo creciente.



Los docentes carecían de una organización capaz de elaborar propuestas, y su posición era defensiva frente al peronismo.



El peronismo organiza un sindicato oficialista, La Unión de Docentes Argentinos. En 1954 se promulgo el Estatuto Argentino del General Perón, el mismo no es de agrado a maestros y profesores por el hecho de que su cuerpo legal poseía un tono partidario. Esto empeoro las relaciones entre los docentes y el peronismo.



Las reformas mas importantes al sistema educativo fueron realizadas durante el primer gobierno peronista y se fundamentaron en los principios del Primer Plan Quinquenal. En lo filosófico se busca un equilibrio entre materialismo e idealismo, se intenta que la educación sea un patrimonio igual para todos creando oportunidades para quienes no tienen acceso a la educación, establece que debe haber enseñanza practica y profesional en el nivel medio.



Arizaga autor del programa de educación del Primer Plan Quinquenal, intentaba condensar en una propuesta pedagógica la educación del espíritu, la instrucción para el trabajo, la vinculación con la realidad circundante y la formación del hombre para la nación . Intentaba alejarse del nacionalismo católico y del liberalismo nacionalizador.



Se intenta dar a la escuela una activa participación en la vida social y el medio para lograrlo era el trabajo, por tal motivo la reforma no orienta al alumno hacia una profesión u oficio sino que le permite ejercitar el trabajo manual paralelamente al intelectual durante el ciclo elemental. El aprendizaje atendía a la urgencia de formar obreros con nivel de oficiales para todas las especialidades, incluyendo el manejo de herramientas para oficios y practicas de huertas y granjas experimentales, manufactureras y comerciales.



La modalidad introducida por Arizaga la constituyen las Escuelas Técnicas de capacitación (un año de estudio), las de perfeccionamiento (dos años) y las de especialización (tres años) que constituían niveles sucesivos que a su vez proporcionaban títulos habilitantes de creciente grado de capacitación. Para el ingreso de las escuelas de capacitación era necesario poseer certificado de estudios primarios y para los otros dos ciclos, de estudios secundarios.



Los certificados podían sustituirse presentándose a una prueba especial. Esta última posibilidad implicaba un principio democrático fundamental porque permitía la equiparación de gente proveniente de niveles sociales distintos, eliminada por el sistema o que no había tenido la oportunidad de cursar estudios regulares con anterioridad, y legitimaba los conocimientos obtenidos por otras vías, especialmente la practica laboral.



La educación técnica era gratuita para todo obrero, artesano o empleado que viviera de su trabajo. Los profesores debían poseer títulos que acreditasen su competencia y además debían haber ejercido su trabajo en alguna de las tres funciones mencionadas. Todas las empresas estaban en obligación de cooperar con becas para los tres grados de enseñanza técnica.



La propuesta de Arizaga completaba la resolución del Primer Plan Quinquenal que establecía la reforma del viejo Consejo Nacional de Educación, transformándolo virtualmente en una subsecretaria de la cual dependían tres secciones: enseñanza primaria, media y técnica. Esta separación entre media y técnica ubicaba finalmente a la educación laboral, después de tantos intentos fallidos durante décadas, dentro de las responsabilidades del sistema educativo oficial.



Pero la reforma de Arizaga tuvo corta vida. El sistema del bachillerato clásico, fundado por Mitre, resistió y continuo intacto, sin que el trabajo, como concepto y como elemento curricular, fuera introducido en su impenetrable trama. La capacitación laboral quedaría organizada en otro paquete académico y curricular. Una brecha entre distintas concepciones del sujeto de la educación argentina atravesaría el cuerpo de la educación media peronista, de punta a punta. El tronco central, la primaria y media clásicas, seguiría regido por una concepción oscilante entre el practisismo didáctico escolanovista y el espiritualismo teorisista.



La reforma del primer gobierno peronista pretendía erradicar la discriminación, por un lado se daba respuesta a la demanda de educación de los sectores populares, pero al mismo tiempo se les asignaba una zona especial del sistema, separada del tronco clásico mitrista ( Bachillerato Universidad) por reglamentaciones y requerimientos.



Los aspectos mas importantes de la reforma hecha por el peronismo, es que llama la atención que no se incluya la gratuidad en el nivel secundario, en tanto se lo hace en el primario y la universidad. Al respecto puede arriesgarse varias hipótesis, tales como que se consideraba que el nivel medio debía ser selectivo y que a la universidad debían llegar los mejores estudiantes del país, valorizándose la responsabilidad del Estado en la formación de los intelectuales y profesionales altamente capacitados, para dirigir el despegue hacia el progreso de la Nación. También es posible que se diera especial importancia al aporte empresarial para sostener el nivel medio técnico, que serviría a la capacitación de recursos humanos, inmediato interés se ese sector. Finalmente, es posible que la gratuidad de la universidad haya sido una medida tomada con el objetivo de calmar los ánimos ante la decisión de quitarle la autonomía.



Parece haber contradicción entre la concepción elitista del interventor Ivanissevich y la gratuidad de la educación universitaria enunciada como una medida tendiente a la democratización. En el Plan de Gobierno 1947-1951 se establece como lema: Popularizar la universidad y difundir la cultura universitaria. De todas formas, entre la enseñanza media y la universidad, la selección se producía mediante el nivel de las calificaciones.



Los sectores más reaccionarios conducidos por Oscar Ivanissevich consiguieron la renuncia de Arizaga y la interrupción de la reforma. Quedo consagrada la subsidiaridad del Estado en materia de educación y se incorporo una formula de limitada autonomía en las universidades.



En la reforma constitucional de 1949 fueron incluidas la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza primaria elemental en las escuelas del estado. Pero la enseñanza media y la superior solo estarían garantizadas para los alumnos más capaces y meritorios, mediante becas que se entregarían a sus familias.



El nuevo texto constitucional ubica como primera prioridad el desarrollo del vigor físico de los jóvenes. Le interesa incrementar su potencia y sus virtudes. En segundo lugar quiere el perfeccionamiento de sus facultades intelectuales y sociales, y luego su capacitación profesional.



Detrás de la reforma de educación peronista estaba la valoración de la educación laboral como parte de la planificación centralizada del desarrollo nacional.



En la década del cuarenta se vincula la educación con el trabajo, y con organismos como la Secretaria de Trabajo y Previsión. En 1944 se reglamenta el trabajo de menores y el aprendizaje industrial y en 1948 se crea la Universidad Obrera Nacional. Durante la década del 40 se duplica la matricula escolar.



El segundo gobierno de Perón oscilaba entre la profundización de la modernización del Estado, las reformas sociales y la independencia nacional o la alineación con los EEUU en una política que años mas tardes se llamaría desarrollista.



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